Óscar Molina (trabajador de Iberia) publicaba en su blog un post sobre los sacrificios de los trabajadores de Iberia por la compañía. “Vamos a ser ejemplo” plantea la imperiosa necesidad de luchar por la marca (y por España), pero ¿de qué sirve el sacrificio realizado si Iberia no colabora? ¿De qué valen los sacrificios de los trabajadores si no hay un plan de crecimiento y de futuro por parte de la aerolínea española? No vale sólo con el sacrifico de los trabajadores.

Los trabajadores de Iberia, como bien apunta Molina, entre otras muchas cosas, han trabajado en días libres, han congelado sus salarios y han aumentado gratis sus horas de trabajo. Leíamos en los diarios nacionales que los pilotos habían ofrecido reducir aún más su sueldo y que Iberia lo había rechazado.

Y es que en realidad a los directivos de Iberia estos sacrificios les dan igual. Ellos tienen marcada su hoja de ruta para salvar el agujero de las pensiones que tiene British Airways  a costa de los activos de Iberia, a costa de su desmantelamiento. Con las negociaciones del ERE en curso lo que los directivos pretenden es desviar la atención del problema de fondo, que no es otro que la nefasta gestión realizada por los responsables de la compañía, consecuencia también de los acuerdos de fusión firmados en 2011 entre Iberia y Brisith Airways, que han significado no la evolución en paralelo de ambas compañías y el aprovechamiento de sinergias, sino la absorción de una compañía que era rentable ante de los acuerdos (Iberia) por otra que estaba en quiebra ante de los mismos (BA), y que a día de hoy podemos ver cómo los números se han invertido: Iberia pierde en la medida que BA gana.

Aún así, los trabajadores han hecho sacrificios y ofrecen seguir haciéndolos, y no pueden resultar baldíos. Es exigible que Iberia ofrezca a cambio un verdadero plan de crecimiento que vele por conservar la producción y aumentarla, no perderla, porque todo lo que Iberia va eliminando será imposible volverlo a recuperar. Que se dejen de engaños. Detrás de la reestructuración el problema de fondo no es sólo los empleos directos que se pierden, sino que, con el Plan de Transformación que Iberia contempla hasta 2015, lo que ocurrirá es que la compañía quedará convertida en una low cost, afectando seriamente al turismo, lo que puede ser “la puntilla” para la ya castigada economía de nuestro país. Se estima que unas 300.000 personas pueden verse afectadas por el vaciamiento que de Iberia están haciendo sus directivos. Y es que Iberia adelgazará tanto eliminando rutas rentables como La Habana o Santo Domingo (que superan el 85% de capacidad en cada vuelo), disminuyendo flota y segregando sus actividades de negocio rentables como la carga, que será imposible reconocerla como lo que ha sido: la gran compañía aérea española, nuestra compañía de bandera, nuestro mejor representante de la marca España.

Desde nuestra plataforma Más+Iberia apoyamos el llamamiento de Óscar Molina, e invitamos a toda la sociedad española a sumarse para evitar el desmantelamiento de Iberia. Al fin y al cabo, todos y cada uno de nosotros conformamos la marca España.