Sin perder de vista la importancia que tiene que Iberia plantee una reestructuración sin precedentes que afectará a más de 3.800 empleados, con lo que ello lleva asociado de drama social, desde Más Iberia queremos señalar que, si bien las huelgas convocadas por los sindicatos persiguen presionar a la compañía para minimizar esta situación, también persiguen otros importantes objetivos, entre ellos, el de evitar el desmantelamiento de la compañía de bandera española. Porque si Iberia sigue adelgazando, no tendrá músculo para revitalizarse, y los más de 3.800 despidos previstos para estos días no serán nada para los que vendrán en los próximos años si la compañía sigue perdiendo activos.

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Sacrificios para garantizar un plan de crecimiento

Desde aquí señalamos que no han sido pocos los intentos de los trabajadores por evitar la situación y pedir que la compañía presente un verdadero plan de crecimiento. En concreto, el colectivo de pilotos, ha aceptado sacrificios a los que nunca nadie había llegado en el sector (recortes de la masa salarial de un 40% a través de recortes directos de salarios, congelaciones salariales o reducción de plantilla asumiendo la que queda su producción). Además, SEPLA ha aceptado reducir en un 60% los costes de operación de IBERIA  en los vuelos europeos y nacionales que hace Iberia Express y en todos aquellos que compitan directamente con las empresas de bajo coste.

A cambio piden a IAG que ofrezca  garantías de futuro y cumpla con sus compromisos de crecimiento de Iberia y de Barajas (esos que están reflejados y firmados en las cláusulas de salvaguarda de la fusión).

Ahora no se trata de una huelga porque reclaman mejoras en las condiciones laborales, sino de que:

  • Se integre Iberia Express dentro de la matriz.
  • Que Vueling compita fuera de Madrid en el modelo de bajo coste de vuelos punto a punto.
  • Que exista un compromiso de inversión en flota eficiente (el problema más grave de Iberia en la actualidad y que genera pérdidas).
  • Se reclama que el Plan de reestructuración, una vez alcanzados los grandes ahorros ofrecidos por la plantilla, contemple un crecimiento de Iberia equivalente al que pronostica la IATA ( Asociación Internacional de Transporte Aéreo),  con una Comisión de Seguimiento que controle el crecimiento en la que se integre un representante del Gobierno.

Un ERE no es la única solución

Existen posibilidades. Un ERE no es la única solución. La solución pasa por un plan viable de futuro para Iberia y el desarrollo profesional, pero esto sólo se alcanzará si IAG colabora. Sólo con la renovación de flotas, auto-subvencionada por los ahorros que produce, Iberia tendría beneficios sin necesidad de ningún otro ajuste. Si añadimos los sacrificios ofrecidos por los trabajadores, los beneficios superarían los 400 millones de euros anuales.

Sin embargo, los británicos rechazan el acuerdo alcanzado en las mesas de negociación porque, según ellos, los sindicatos exigen compromisos de futuro y de desarrollo para Iberia, tal y como recogían los acuerdos de fusión, los cuales, como es obvio, se han incumplido. Lo que también es obvio es que IAG no quiere comprometerse con el futuro y con el desarrollo de la compañía española.