Parece que la resolución del ERE de Iberia está cada vez más cerca. IAG ha aceptado la propuesta del mediador, Gregorio Tudela, y los sindicatos parece que también -a la espera de saber qué hará el sindicato de pilotos, que someterá la decisión a asamblea-. En líneas generales, la propuesta contempla 3.141 los despidos (de 3.807 iniciales) y se haría aplicando el ERE ya vigente, que incluye prejubilaciones. Bien, ¿aceptamos pulpo como animal de compañía? Es posible que, al final, el pulpo sea una bonita mascota con la que salir de paseo al parque, pero sin duda está lejos de ser lo que se pretende que sea.

Y es que la propuesta del mediador deja muchas lagunas: nada dice de la integración en Iberia de la filial de bajo coste Iberia Express; nada se dice de la programación de rutas de Vueling; nada se dice del Plan de Crecimiento. Y es que lo que Iberia necesita, realmente, es la garantía de que, más allá de este duro ajuste, más allá del drama que van a vivir más de 3000 familias, se dibuje ya la ruta de su viabilidad, una ruta que garantice el mantenimiento ya no sólo del empleo, sino de la propia compañía tal y como la conocemos.