Es un hecho que los directivos de Iberia se están viendo con el agua al cuello, producto de la movilización que desde todos los sectores de la sociedad civil está habiendo en contra del desmantelamiento que tienen previsto para la compañía. Este nerviosismo que se aprecia en Antonio Vázquez  y Rafael Sánchez-Lozano, presidente y CEO de Iberia respectivamente, es también fruto de las presiones que están recibiendo por parte del Gobierno, que no puede permitir, por mucho que exista la libertad de empresa en nuestro país, que una compañía que ha sido pública hasta hace bien poco, la compañía de bandera de nuestro país, termine estrellándose por la incapacidad manifiesta de gestión de estos dirigentes o, lo que es peor, que lleven a cabo prácticas negligentes para dejarla caer si es por seguir una hoja de ruta fijada desde Londres (capitaneada por Willie Walsh, CEO de IAG, la matriz de Iberia y British Airways).

Un claro síntoma del empecinamiento –interesado, por supuesto, ya que un jugoso bonus sacarán de ello- del presidente y del CEO de Iberia por cumplir las órdenes de Willie Walsh para descomponer la aerolínea española para hacer frente al agujero del fondo de pensiones de British Airways –que como venimos denunciando asciende a más de 5.000 millones de euros- , es la amenaza que la compañía ha hecho al Gobierno. La prensa ya se ha hecho eco del pulso que IAG, la matriz de Iberia, echa al Gobierno, manifestando que si hubiera que aplicar un arbitraje y dictar un nuevo laudo para regular las relaciones entre la compañía y los sindicatos (recordemos que los dos anteriores laudos, dictados para regular las relaciones con el sindicato de pilotos, han sido recurridos por Iberia) y este nuevo terminara en un “laudo excesivo”, en palabras de la propia compañía, Iberia reducirá su capacidad hasta los mínimos hasta que el negocio sea rentable. Esto significa que la compañía no presentaría un plan de crecimiento hasta que ese laudo arbitral dejara de tener valor. Una amenaza en toda regla.

¿En virtud de qué se siente Iberia legitimada para amenazar al Gobierno? ¿Cederá el Gobierno a este chantaje? Es un hecho gravísimo que una compañía utilice prácticas mafiosas para lograr su objetivo, máxime cuando éste no es otro que poner sus activos a disposición de BA para que ésta haga frente a su enorme agujero en los planes de pensiones, y mucho menos cuando lo que está en juego es la supervivencia de la aerolínea de bandera española y todo el tejido socioeconómico que hay alrededor de ella.