Antonio Vázquez, presidente de International Air Group (Iberia y British Airways), reconoció que los tres minutos que más ha trabajado en su vida los dedicó a interpretar el solo de la “Novena” de Beethoven y no a dar el do de pecho en Iberia. Declaraciones que no nos sorprenden, ya que no ha sabido realizar una correcta gestión de la aerolínea y ha cedido la batuta al británico Willie Walsh que es quien marca el ritmo del futuro incierto de Iberia.

Quizás se haya equivocado de carrera, o quizás deba emplear su habilidad para la entonación en, según sus propias palabras, “buscar con humildad la perfección en tu parte para no estropear el todo”. Señor Vázquez, tome nota de esta lección y no estropee el futuro de Iberia.