Hoy compartimos con vosotros la opinión de Felipe González Abad, experto en transporte aéreo y profesor asociado del IE, en relación a las alternativas y efectos colaterales de la crisis de Iberia.

Alternativas para la resolución del conflicto

Sigue sin haber acuerdo entre Iberia y sus sindicatos. Una vez más, parece que una de las razones profundas de estas desavenencias radica en la solución que la compañía ofrece para conseguir una mejora de 350 millones de euros en la cuenta de explotación de la compañía, que no pasa sino por la reducción de 3.807 empleos, cifra a la que se habría llegado a partir de una primera de 4.500.

Sorprende que se puedan manejar propuestas que aceptan desviaciones del 30%.Sorprende también que ésta sea la única alternativa que se ofrezca para resolver el conflicto.

Sin que sea necesario ser un brillante gestor, parece que mejorar la última línea de la cuenta de explotación de cualquier negocio admite al menos dos alternativas: una es reducir los costes que es la que aparentemente ofrece la compañía, pero también se puede conseguir el mismo resultado por la vía de aumentar los ingresos o cualquier sabia combinación de las dos anteriores.

La disminución de los costes parece la más sencilla. No obstante cuando se le da un par de vueltas aprecias que optar por esta alternativa puede conducir a hacer inviable la compañía a medio plazo. Si como se ha anunciado, junto con la reducción de la plantilla, se plantea la disminución de la oferta de aquellos vuelos que la compañía no puede hacer rentables, en poco tiempo Iberia podría verse obligada a repetir el ejercicio e iniciar una espiral de reducción que conduciría a alcanzar el “coste cero” en poco tiempo.

Además, plantear el conflicto sólo en términos de ahorro de costes reduciendo la plantilla y la actividad de la compañía distrae la atención de los orígenes y de los efectos de estas decisiones.

Una compañía aérea que opera rutas de corto, medio y largo radio apoyadas en al menos un gran HUB como la Terminal 4 del aeropuerto de Barajas, puede desarrollar estrategias de ingresos basadas en la atención a mercados que no necesariamente se satisfacen con reducciones de precios. Hay otros atributos del producto como los horarios, las frecuencias y las conexiones con los que competir con ventaja. Esto permite operar una red global con acuerdos comerciales con un gran número de compañías complementarias a tu red principal, y mantener los resultados ya que cuando las circunstancias de un mercado afectan negativamente a la operación siempre hay otros en los que ocurre lo contrario.

Iberia y las necesidades de los mercados

En el pasado una parte del negocio de Iberia se ha basado en atender las necesidades de los mercados de ciudades de Europa sin conexión directa con ciudades de América y África y viceversa. Claro que esto ocurría cuando Iberia controlaba y comercializaba una red de corto y medio radio muy potente que alimentaba y distribuía el tráfico de la red de largo radio.

Iberia no estaba cambiando su modelo de negocio y aún no había desagregado la red para lanzar dos nuevas compañías, Iberia Express y Vueling, con el fin de competir con las compañías de bajo coste y cuyos gestores podían no tener como objetivo principal ser instrumentales de la empresa madre.

Recuperar el protagonismo comercial y la vocación de ser una compañía global podría ser una alternativa a la generación de economías por la vía de los despidos y la cancelación de rutas.

Claro que elegir entre una alternativa y otra, o una sabia solución intermedia, es el privilegio de los gestores y del consejo de administración de Iberia y estos parece que no tienen más remedio que tomar sus decisiones dentro del entorno que han aceptado: el que proporciona la fusión con British Airways.

Los efectos colaterales

Lo interesante de estas decisiones es que tienen efectos colaterales. Cuando Iberia se retire de un mercado, con ella se retirará uno de los mecanismos útiles para mantener la marca y la imagen de España en ese mercado, con sus correspondientes consecuencias comerciales. Por otra parte la decisión de retirar la oferta de algunos destinos como Cuba se va a producir justo cuando el gobierno cubano abre las facilidades para viajar y que se incrementen los intercambios comerciales. Finalmente otros efectos se van a derivar del empobrecimiento de la infraestructura empresarial de España en el extranjero; achicar la red de mercados accesibles va a producir que las empresas españolas que los estaban atendiendo sean menos eficientes y competitivas o los abandonen, siguiendo el ejemplo de Iberia.

La verdad es que con un poco más de esfuerzo y algo de entrenamiento las decisiones que se están tomando podrían haber sido peores.